Cabalgaba por su integridad física
retrocediendo el agua,
perspicaces manadas de atolondrados
respiraban tras mi nuca,
me desprendían de cualquier connotación de su amor
sobre mi afecto y su voluntad.
Son los esturpores nómadas de mi delirio
disolventes ahora de mi esperanza
inerte tras el pacto de mis sombras
las tuyas, las de nadie, aspiradas
por esta dimensión tras este hilo de ocaso
y su voz acaso inacabada.
Propósito de mi equilibrio
encontrarse entre mis brazos,
reptar sobre mis naúseas que con delicadeza
me mecen, besan y arracan
de mi moralidad avanzando entre palpitaciones intercaldas:
estampa de noche, pausa aniquilada
apretados surcos tapizados de blanco ego
de voz manchada.
Hueco de entrañas repleto,
vacio caminando
pausado en mi sustento
por tus manos llorando
gritando,brotando
impulsos que dejan intacto mi universo
flitrando tu nombre en el recuerdo,
ahora olvidado y desvaneciendo
Arcadas de mi inevitable alma,
ebullición de mi anárquica yo
que piensa, respira y ama
en sus historias de agua.
jueves, 24 de noviembre de 2011
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Exiliada
Días sin tiempo, tiempo asustado
como yo,las calles, la luz el viento
mis manos
torpes entre mi pelo desesperado,
tormenta sin remordimiento
cielo en el horizonte estancado
como tierra mojada de esperpento
pisadas de tiempo rasgado.
Pasajes que inundan mi melancolía
presión recóndita del fondo de mis ojos
prisión para mis lágrimas ávidas
en este mismo instante vividas.
Donde queda el destello
donde existió otro tiempo,
allá donde la infinitud extrapoló a mi cuerpo
y ensordeció cada una de mis razones
embargando mi piel
desahuciando conjeturas de anhelo.
Pesos de desazón
el aire y su extremo sentimiento
este país y su pudor
se compadece del viento
aulla cerca, lejos
intentos abrazados
por besos de resquemor
lentos,muertos
y de nuevo corazón.
como yo,las calles, la luz el viento
mis manos
torpes entre mi pelo desesperado,
tormenta sin remordimiento
cielo en el horizonte estancado
como tierra mojada de esperpento
pisadas de tiempo rasgado.
Pasajes que inundan mi melancolía
presión recóndita del fondo de mis ojos
prisión para mis lágrimas ávidas
en este mismo instante vividas.
Donde queda el destello
donde existió otro tiempo,
allá donde la infinitud extrapoló a mi cuerpo
y ensordeció cada una de mis razones
embargando mi piel
desahuciando conjeturas de anhelo.
Pesos de desazón
el aire y su extremo sentimiento
este país y su pudor
se compadece del viento
aulla cerca, lejos
intentos abrazados
por besos de resquemor
lentos,muertos
y de nuevo corazón.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Soñada realidad
Una conjetura a medio salir se me aparece y hace cosquillas, creando una infinitud plena a trompicones por mis labios, descansando en mi saliva cada vez que te recuerdo, olvido mis musarañas, bebiendo del mar en cada impulso inacabado, en cada suspiro rasgado sin tus brazos.
Se me inunda el estómago, los fluidos internos me absorben, se hacen conmigo como por arte de magia, sin previo aviso, a escondidas y sin hablar no dejo de escucharme acariciando mi subconsciente que hace de puente entre nuestras separadas existencias, flotando en nuestras voces, en este mar, magnitud de agua proporcional a nuestros ojos, refugio de las lágrimas que salieron, y de aquellas que no se atrevieron a hacerlo, profunda oscuridad deshaciéndose en manto viscoso de escalofrío, feliz escalofrío
Me hiela, y helado resquebraja tras los latidos de mi entusiasmo ahogado por la intriga, por el oxigenado recuerdo reencarnado en mil golondrinas que amanecen cada mañana y la creación constante de un más allá al que grito que nos espere.
Mar. De nuevo mar. Me mecen sus ondas, me trago la espuma y escupo un nudo de silencio que extrapola cada una de mis palabras. Me arroya la delicadeza transformada en lluvia, y me habla mientras las perspicaces gotas erosionan mis ideas, las diluye entre mis realidades, acota mis ficciones y me pausa dentro del ánimo que me agita y que hace que me desprenda de mi misma convirtiéndome en partícula sin cuerpo que se deja llevar por dimensiones remotas arrastrada por tu aroma que me desintegra y nado entre bloques de arena.
Me sumerjo en la plena cotidianeidad. Emerjo de tu espalda y me convierto en horizonte que camina tras cada uno de mis pasos. Lentos, rápidos , intermitentes como las palpitaciones de tu tacto sobre mi piel. Sarpullido anecdótico con nombre de kilómetros, que se deshacen como el polvo y son arrastrados por las yemas de los dedos del dolor, que me eleva hacia arriba con fuerza, que me susurra que no pare.
A veces lloro. Lloro y tengo miedo, lo vuelvo a tener y vuelvo a llorar.
Sacudo mi conciencia,ahogada,frustrada, congestionada por el contexto de forzejeo donde intento descansar tras el implacable desmoronamiento de mis pulmones cual oscilantes hojas de otoño llegando a este invierno artificial. Al respirar me convierto en hereje de mi propia dimensión y mi mundo se altera modificando cada uno de mis sentidos,cual nudo de las aguas del mar, chorreando infinitudes que me limitan para hacerme libre tras la revolución de los propios fundamentos de mi estratificada mente en lugares que no dejo de ansiar, desencadenantes de mi apacible aunque violento delirio.
Y soy como lágrima resbaladiza por mis acuosos ojos, víctimas del destello de la plenitud en forma de espejos en nuestra añorada conversación, donde me retuerzo manteniendo intacto el sueño. Donde te mantengo intacta. Te conviertes en pieza intocable ante mis espectros, te protego para sentirme más segura de mí misma, más cerca de tí. Para rasgar tus ojos llorando buscándome y encontrándose con los míos igual de perdidos. Pero mirándose, sin echar la vista atrás, amarrados a los insospechados inicios. Acelerando y frenando con el corazón donde la distancia hace de asfalto, como cuando llegaste, como cuando llegamos, consiguiendo volver en nosotras mismas para irnos, para irme, marcharme de este dogmatismo y formular mis propias motivaciones, principios, anhelados resquicios de nuestra fusión mordiendo el entendimiento del resto, refugio sin embargo para nuestra inspiración abrazando nuestros lazos.
La uniformidad del tiempo quiere alcanzarme, la ambigüedad de los estruendos del devenir me hace desaparecer en el espacio para regresar en otro tiempo siendo lo que quiero ser sin miedo a tener que dejar de serlo en este homogéneo deseo donde inspiro ficción y espiro realidad.
Es encontes cuando acudo al énfasis que mi memoria pone en lo mñas profundo de mi afecto y recuerdo que la realidad es lo que cada uno hace de ella.
Y no quiero dejar de soñar. De soñarte. De soñarnos.
Desacotar este universo en el que somos líneas paralelas para entrecortarnos en la ensoñación de este tiempo real en el que nos hemos encontrado.
.Esboza.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)